viernes, 21 de mayo de 2010

Patean-do en Aerosmith

Luego de casi 2 años de espera, finalmente el público de Caracas tuvo la oportunidad de presenciar el espectáculo de una de las bandas norteamericanas de mayor trayectoria y proyección a nivel mundial.

El concierto, al que tuve la fortuna de ir, se realizó el lunes (sí, leáse bien, LUNES, comienzo de semana, día laboral, etc, etc) 17 de mayo en el espacio del estacionamiento del Poliedro de Caracas. Si leemos la prensa y los comunicados de la empresa organizadora, podrán informarse respecto a que el espectáculo fue excelente, con un tremendo juego de luces y una banda que, a pesar de las edades de sus integrantes, puso todo su empeño y energía para que el público disfrutara de un excelente show, que se caracterizó por pasearse por sus grandes éxitos de siempre.

Sin embargo, esta entrada no está aquí para hablar respecto a todo eso, sino para contar las cosas que pude presenciar ese día y que no van a poder encontrar en ningún otro lado.

Para empezar tengo que decirles que la tarde del lunes amenazaba con lluvia. Llegué en Metro hasta la estación "La Rinconada" para ir a hacer la cola de entrada, aproximadamente a las 4 y 30 de la tarde. Llevaba ya unos 10 minutos caminando hacia el final de la cola, y podía ver como había muchos efectivos de la policía (todos sabemos de cual) vigilando el orden en la cola o que se yo qué. También me llamó la atención que pasaban algunas personas que no tenían ninguna identificación de la empresa organizadora del evento y que, a todo pulmón, ofrecían el siguiente servicio:

"Dame 20 y te paso sin hacel la cola"

No entendía que clase de servicio especial era este, pero por lo visto estaba siendo solicitado por muchas personas, porque habían varios señores que lo ofrecían. El misterio quedó aclarado al rato.

Después de que me incorporé a la fila junto a unos amigos que estaban allí más temprano (es decir, me coleé) y caminar de nuevo unos 10 o 15 minutos haciendo la fila para entrar pudimos observar como, casi en la entrada donde se hacía el primer chequeo de boletos, se trataba de incorporar un nutrido grupo de personas. Al ver esta situación, las personas que andaban conmigo manifestaron su desaprobación al respecto, a lo que la persona que encabezaba el grupo que iba a colearse les dijo que hablaran con la policía.

Al acercarse a la policía, el oficial les dijo varias cosas que no alcancé a escuchar, pero que dejaban bien claro que no iba a aceptar reclamos y que esas personas se estaban incorporando en la fila porque él había dado su aprobación. Acto seguido todos los presentes pudimos observar como iba llegando otro grupo de personas dirigidas por uno de los señores que ofrecía el servicio de "A 20 y te pongo de primero" que se colocaron a un lado de la fila esperando que dicho oficial de policía les diera la oportunidad de incorporarse. Misterio resuelto.

Después de chapotear el resto de la cola sobre una cantidad importante de agua y barro, indicativo de que la amenaza de lluvia se había hecho realidad más temprano en la zona del Poliedro, llegamos al punto de control. Pasamos sin contratiempos, y debo decir que salvo el episodio de destruir nuestros zapatos, esa parte fue bastante rápida y bien organizada. Había varias personas debidamente identificadas con camisas de la empresa organizadora que iban dando instrucciones precisas en voz alta. Lo de los zapatos se pudo evitar si hubieran rodado las rejas de control 50 cms hacia la calle, pero era como demasiado pedir.

Nada más al ingresar me di cuenta de que la buena organización terminaba justo en la entrada. Y digo esto porque tuve que dirigir mi mirada hacia arriba para poder ver la tarima... Así mismo. La tarima estaba en la cima de una pequeña pendiente. Es decir, al revés de como debería estar en cualquier concierto, en donde la tarima debe estar al final de una bajada, para que las personas que van en la parte de atrás puedan ver.

No había tanta gente aún así que avanzamos con facilidad para encontrarnos con que en todo el medio del espacio habilitado para la población con entrada general estaba una gran torre, que asumo contenía las consolas y todos los equipos para controlar las luces, además de las cámaras para poder proyectar el concierto en unas pequeñas pantallas que había a los lados de la tarima.

Después de decidir que colocándonos hacia la derecha íbamos a tener mayor oportunidad de poder ver el concierto nos sentamos en el piso a esperar a que llegara la hora de inicio. Teníamos quizá unos 45 minutos sentados hablando acerca del repertorio que podría tocar la banda y de lo elevado del precio de las cosas dentro del recinto cuando pasó un señor con cara de que estaba haciendo algo malo ofreciendo sus servicios:

"200 y te paso pa VI AI PI"

La oferta era tentadora, pues la diferencia entre el precio de la entrada que yo tenía y la VIP era de 1350 Bs. Sin embargo me pareció demasiado sospechoso el asunto y probablemente había fraude en la oferta del tipo. Unas 8 personas que estaban cerca de nosotros aceptaron la oferta y se fueron con el individuo.

Rato después, cuando empezó a llegar más gente nos dimos cuenta de que el punto elegido inicialmente no era tan bueno como pensábamos, así que decidimos buscar otra localidad desde donde pudiera verse la tarima sin problemas. Nos desplazamos al lado izquierdo del recinto, más o menos a la misma distancia en que estábamos del lado derecho. Al llegar allí comenzó a tocar la banda nacional, y nos pudimos dar cuenta de que efectivamente no íbamos a poder ver nada del concierto si nos quedábamos en ese punto. Decidimos entonces irnos hacia atrás, y para nuestra fortuna conseguimos un punto pegado a la reja que delimita el área del estacionamiento con una montaña, la cual tenía un pequeño muro en el que pudieron subirse las muchachas a ver el show sin que nadie les obstaculizara la visión. La única desventaja del punto es que estábamos colocados justo delante de unas inmensas parrilleras que estuvieron encendidas todo el concierto, y que nos hicieron estar pendientes todo el tiempo de no quemarnos.

Dio comienzo el concierto, y la euforia de la gente ahogaba el sonido de la voz de Steven Tyler. Al bajar el escándalo inicial del público nos pudimos dar cuenta de que con escándalo o no, el sonido era muy bajo. Tan bajo que si me atrevía a cantar mi propia voz me tapaba el sonido del concierto.

Había pasado poco más de una hora de concierto cuando se aproximó un individuo y le pregunta a una de las muchachas que estaba en mi grupo que si podía orinar a través de la reja hacia la montaña en el sitio donde ella se encontraba parada.

Me quedé en silencio 1 segundo tratando de procesar lo que estaba diciendo el tipo, cuando reaccioné para decirle que ni se le ocurriera.

La reacción del individuo fue insistir e insistir. Me dijo que no podía pasar hacia los baños, que tenía muchas ganas de hacer pipí, que no quería echarme a perder la noche y un poco de idioteces más. Por supuesto que al cruzar la tercera palabra me di cuenta de que el tipejo tenía una cantidad de alcohol en su organismo bastante considerable y que me iba a perder todo el concierto discutiendo con él. Cedí con los dientes apretados y de inmediato se incorporó al improvisado "baño" otro compañero de él. Estuvieron bastante tiempo, no conté cuanto, pero suficiente como para que el grupo tocara una canción completa. Cuando se alejaron del sitio, examiné el lugar a ver si lo habían demarcado, y al no ver rastros de sus líquidos fisiológicos, las chicas volvieron a su lugar en el muro. Bastó que se hubieran subido de nuevo allí para que otro individuo se acercara con cara de que iba a pedirme lo mismo. Lo detuve antes de que empezara a hablar con un contudente:

"Pana. Ni si te ocurra"

De inmediato dio media vuelta y se alejó de allí. El concierto terminó sin mayores acontencimientos, así que nos dirigimos en grupo hacia la salida del lugar.

Afuera había muchos vendedores y muchas personas caminando para salir a buscar sus vehículos o para salir del mismo Poliedro hacia la autopista a pie. En el camino pude observar como mi ciudad es el único lugar en el que puede producirse una cola de carros, de motos y de peatones en la misma vía al mismo tiempo. Si hubiera tenido cámara, o si no hubiera tenido miedo de que me robaran, habría tomado una foto del acontecimiento. Tiempo caminando para salir: casi una hora. Supongo que las personas que salieron con sus vehículos tardaron el doble que yo.

Pateadores que se llevan los premios en este evento: La empresa que organizó el concierto, por encargarse de patear la dignidad de los asistentes ofreciendo un servicio de pésima calidad y cobrando por ello precios exagerados. Los policías que contribuyeron una vez más con sus sabrosos guisos a hacer que todo fuera un caos, en vez de hacer su trabajo, pues sé de gente que fue asaltada a la salida, y por supuesto una mención de honor al pana que no pudo llegar a los baños. Al próximo concierto voy en VIP para que me pateen como persona importante.

1 comentario:

  1. jajajajajaja pana ni se te ocurra!!!! genial!

    el problema de la pendiente fue igual en el ultimo concierto de Soda... lo recuerdo como si fuese ayer! :P

    te quiero apa

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