jueves, 27 de enero de 2011

Pateando en la radio

Saludos queridos lectores. Lamento muchísimo haberme desaparecido por tanto tiempo, pero en verdad tengo que reconocer que el asunto del blog me quedó grande, respecto a publicar con cierta regularidad. Sin embargo esto no quiere decir que las ideas acerca de posibles artículos no se encontraran latentes, todo lo contrario. El inconveniente fue la falta de tiempo o de inspiración para publicarlas como es debido.

Dicho esto traigo a ustedes una inquietud que me ha carcomido las entrañas durante unos cuantos días y que definitivamente hoy hizo explosión y, por lo tanto ya no puedo permanecer en silencio por más tiempo.

El episodio que voy a contar involucra a muchísimo público diariamente y tiene que ver con las personas que trabajan en las emisoras de radio en Caracas, más específicamente los conductores, narradores y comentaristas de dichas estaciones.

En estos momentos cualquiera me podría decir: "Muchacho, ¿Qué haces tu oyendo radio?". La "económica" tecnología tiene respuestas suficientes desde hace mucho tiempo para evitar escuchar lo que se le ocurra decir a cualquier loco en la radio, bien sea un programa de entrevistas o una deliciosa cadena nacional que aderece la cola de las 3 de la tarde en la autopista sin tener aire acondicionado. Pero el asunto es que al disponer de un vehículo que podríamos llamar "clásico" (pa no decirle carro viejo) no tengo esa ventaja, y nada más dispongo de la compañía de la radio para acompañarme en el trayecto casa-trabajo, trabajo-casa.

Las disposiciones legales que rigen a los medios actualmente estipulan que las emisoras radiales deben colocar una cantidad de horas de música venezolana folclórica cada día. Esto normalmente ocurre en los horarios en los que la gente NO escucha la radio, es decir a las 5 de la mañana. Lamentablemente yo si la escucho porque esa es la hora en la que tengo que estar trasladándome a mi trabajo para poder llegar a tiempo.

En la variedad de géneros musicales (merengue, salsa, vallenato, pop, rock, etc.) hay música buena y música mala, y no me refiero solo a cuestión de gusto. Me refiero a calidad, que podríamos medir en creatividad, ejecución instrumental, talento del cantante, incluso a veces hasta afinación del mismo. Claramente la música venezolana no escapa de dicha clasificación, y tristemente tengo que decir aquí que la mayoría de la música folclórica que escuchamos hoy día en la radio cae en lo chabacano y niche. Sin embargo, hay una emisora (cuyo nombre no voy a mencionar por decencia) que transmite un programa de corte educativo/cultural  que coloca muy buena música folclórica, y esta es la razón por la cual la escucho todos los días en la mañana.

El asunto es el siguiente: Considero que cuando uno está escuchando un programa, que ellos mismos definen como educativo, la información aparte de ser cuidadosamente investigada, debe ser CORRECTAMENTE TRANSMITIDA. No se puede pretender hablar de historia para que la gente piense que uno es culto y no hablar correctamente.

Ha ocurrido desde hace unos días que el conductor de dicho programa, que generalmente ofrece temas interesantes, me sorprendió con unas cuantas perlas a la hora de pronunciar. Lógicamente pensé que al estar leyendo el guión de dicho programa pueden cometerse errores, pues es de humanos errar, y atribuí el desliz al editor del programa, que al no darse cuenta lo dejó pasar y el programa salió de esa forma al aire.

Sin embargo el día de hoy no pude atribuirlo más que a la ineptitud del conductor. El programa de hoy se trataba de la historia de los perfumes. En un momento dado se escucha la siguiente frase:

"La invención de los unguetos fue muy importante para bla bla bla..."

En ese momento pensé de nuevo: "Otra cosa que se le chispoteó por leer muy rápido", "Estúpida secretaria que le transcribe los textos que no colocó la diéresis a la U", "Coño, y se comió la N también"

El programa continuó, y a los 2 minutos volvió otra vez a la carga:

"Se popularizó el uso de los unguetos..."

Allí mi paciencia se agotó. Ya no puedo salvar más el cuello de este señor que, quizá pueda equivocarse una primera vez, pero equivocarse de una manera tan obvia una segunda vez ya raya en la idiotez. Así y todo dudé. Preferí buscar en el diccionario de la RAE para ver si la palabra Ungueto existe como un barbarismo o algo así, y mis sospechas fueron absolutamente confirmadas al recibir un contundente: "No existe dicha palabra en el diccionario".

Ahora yo me pregunto, este señor puede ser un tipo muy inculto quizá, pero por favor, ¿Nadie revisa el fulano programa antes de que salga al aire? ¿No hay un editor? ¿No hay un tipo responsable de esa emisora?  Y así fuera un barbarismo, por favor, ¡ES UN PROGRAMA EDUCATIVO!

Cualquiera ahora me va a decir, bueno mijo, si no te gusta no lo escuches. No es cuestión de gusto o no, es una cuestión de como las personas obtienen información distorsionada, y como, a pesar de que debería haber algún canal que revise que esto no pase, no hay ningún control al respecto. Podría citar unas cuantas perlas más de otros programas de la misma y de otras emisoras caraqueñas pero entonces el post sería de 12 o 15 páginas y me parece que es suficiente con un sólo ejemplo para demostrar tranquilamente como se puede patear a la ciudad tranquilamente desde una emisora de radio.